sábado, 6 de julio de 2019






6 Julio  Valença do Minho – Caminha – Viana do Castelo.

Amanece un día soleado digno de la primavera que estamos viviendo, tan alejado de los calores de España. No sé si es el viento atlántico pero aquí ningún día hemos pasado de los 28º.
Vamos bordeando el rio Minho  y visitamos la playa de Caminha que se encuentra en plena desembocadura del  río fronterizo. Sistema dunar, arena muy blanca y un fresca pinada enmarcan este agraciado paisaje. Al frente , del lado gachupín, domina el monte Tecla. Recuerdo haber estado con Vicky y Tere Crespo en mis primeros 20´s.






Eva lee un consejo en la michelín, y que reza asi: Restaurante Barquinha do Agra:  las paredes de piedra se ven realzadas por la iluminación contemporánea integradas en las oquedades del techo. Esta unión de lo antiguo y lo moderno anuncia una cocina inventiva que se sale de lo habitual, tanto en la reinterpretación de los clásicos como en las alianzas de sabores. Servicio exquisito.
Ahora viene nuestra experiencia. Es sábado y Eva teme que nos quedamos sin lugar y llama para reservar. No contestan pese a que hace ya 10 min que deberían estar abiertos. Por suerte está a 400 de donde nos encontramos. Al llegar, nos abre un tipo en bermudas verdes al cual Eva se dirige en su portugués de Tepito, no se entienden, intenta con el inglés, tampoco esta vez es el idioma adecuado, ¿ italiano signore, pregunta Eva? Si italiano……parece ser que el italiano de Eva es un dialecto que él desconoce, por lo que al final optamos por entrar y hacemos la reserva con una señora con un bebe en brazos. Todo muy familiar.
 Eva al salir me dice que no le huele bien que estuvieran todavía aspirando cuando ya hace media hora que deberían estar abiertos.





Tenemos dos horas para deambular el centro y empaparnos de los bonitos palacios, las concurridas callejuelas y las solitarias iglesias a las que no entramos a ninguna excepto a la Igrejia Matriz.










La catedral es interesante, tiene un par de capillas barrocas y una chirregueresca pero yo destacaría  la virgen del circo y los angelotes impúdicos y lúbricos.




 Y él le dijo, órale maestra, vamos a trabajar al circo que yo se tirar los puñales......fue su única actuación

       
            Es mi imaginación o estos angelitos estas revoloteando por debajo de la falda con expresión                de felicidad libidinosa




Impresionan los grandes palacios estilo manuelino datados en el siglo XV y XVI, bonitos balcones, enormes puertas y grandes escudos heráldicos que denotan el  linaje de las familias que los habitaban.
En la praça da república hay un mercado de productos hortícolas. Ved el tamaño de los calabacines.






Vamos a comer y nos damos cuenta que el menú es italiano. ¡¡¡¡Glup!!!!  ¿Será entonces una reinterpretación de la comida de Dante? Siempre pensamos que la guía se refería a cocina portuguesa.
Solo hay dos mesas y nostros qe llegamos para ocupar a tercera. La camarera iba a la cocina y venía sin ton ni son, no llevaba nada en las manos pero paseaba por el interior del restaurante con un grado de concentración altísimo. Al fin se acerca y nos pregunta si habíamos leído el menú a la entrada o si nos los recordaba ella. Preferimos que nos lo diga ella; ante nuestra petición vuelve a pasear por la cocina por detrás de la barra y el comedor pero sin decirnos ni mu.
Al final viene con una hoja de bloc cuadriculada con tres platos, una sopa, un arroz y una carne. Elegimos y preguntamos por un vino blanco seco. Se queda pensativa ante la carta y nos aconseja un Nero D´avola. Que yo sepa la uva nero sola lo se emplea para tintos.
Vienen los platos y el mío es una ración testimonial de arroz con mejillones y patatas.



Bueno estaba pero la ración minúscula tirando a liliputiense me deja con la sensación de que me quedaré con hambre. Preguntamos por el postre, dicen tener panacota pero hecha hacía dos días y que aunque estaba muy buena prefería no dárnosla.  El colmo es cuando queremos pagar y no saben utilizar la terminal. La señora, que por cierto es de la Apulia, grita…..Dino, Dino. Sale el chef con el bebé en bazos, se queda mirando la máquina, le hace un arrumaco al bebé , se da media vuelta y se va.  Hemos pagado en efectivo, hemos declinado la invitación a un limonchelo y al salir Eva se ha echado una carcajada que ha debido oírse dentro del lugar. Ha sido muy divertido ver a una panda de amateurs sirviendo y regentando un restaurante. La comida estaba buena y no ha sido cara dada la diversión.
El café lo hemos tomado en una” pastelaria “. Buen café y buen pastelito de crema tostada.


                                                El tren pasa por la puerta de la pastelería


                           A la vista está que es un cliente asiduo del lugar





Nuestro hotel está muy céntrico y al cual se accede por callejones tan estrechos que no he tenido más remedio que rayar la puerta del coche. Lo he mantenido virgen dos años. No está mal.

Esta calle me recordó a mi madre


                          Ah, tambien me encontré a San Juan bizqueando, supongo que al ver a los angelitos                                traviesos


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