Stairway to Heaven
Viseu 10 Julio
La suerte de estar en el centro nos permite levantarnos
tarde, desayunar y estar a la hora que abren para que las visitas den rienda
suelta a su necesidad de tirar fotos, nunca mejor dicho, hoy en día con la
memoria de las cámaras y los teléfonos tiramos fotos al pedo sin parar.
Por una callejuela estrecha que va al pie de los retazos de
muralla, construida sobre enormes rocas, accedemos por la puerta Do Soar, al burgo
medieval.
Nos topamos con una capilla de 1772 construida con las
dádivas del pueblo, o por lo menos así reza el mensaje grabado en piedra sobre
el dintel de la puerta. Pequeñita pero en un estado de conservación exquisito,
tanto los frescos del altar como todos los azulejos que circundan las paredes.
Y yo que cada vez soy menos de catedrales, tengo que
rendirme ante esta joya.
Mi capacidad fotográfica no da para relatar con imágenes lo
que he visto.
En origen es románico, pero se modifica entre los siglos XVI
al XVIII. Una vez en el interior vemos su enorme bóveda, estilo manuelino, se
apoya en pilares góticos y está sostenida por ligaduras que se anudad a
intervalos regulares.
El coro bajo, alberga un altar barroco y sobre él, una bóveda de cañón decorada con grotescos.
Los púlpitos tienen sus bases y escalera tallados en piedra
y su sacristía no tiene desperdicio, otro claro ejemplo de Horror vacui.
El coro alto alberga un museo y da acceso a balcones,
galerías y un claustro.
Desde estos balcones veíamos la iglesia de la misericordia, tan
monumental y se nos desataban unas
ansias inmensas de cruzar la plaza e ir a verla al tiempo nos preguntábamos que
necesidad había de construir otra iglesia, si ya tenían semejante joya en forma
de catedral.
Vaya decepción, tanto edificio para una iglesia sin gracia,
sin color, y sin ná de ná.
La hora de comer se acerca, el elegido, que tenía en carta
un arroz de cabrito, lo desechamos por que nos quieren obligar a comer en una
terraza caliente que aunque a la sombra, no seduce nada. Vamos al Muralha da Sé. Cabrito asado y un
vino rosado ha sido nuestra colación del medio día.
Sonaba todo el tiempo una colección de estándares de pop
cantados por una voz meliflua nada atractiva. Queremos saber quién es para
ponerle una cruz y mandarla al infierno. Ponemos el Shazam en el teléfono pero
el volumen es tan bajo que no lo capta. Eva se levanta y se acerca a la fuente
de sonido, pero confundida y despistada se queda bajo un aplique de luz hasta
que le he dicho que era una lámpara y que mejor se fuera hasta bajo del altavoz.
Ha sido muy divertido y nos ha dado para un buen rato de risa. No hay nada como
reírse de uno mismo.





















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