27 Junio 2019. Oporto.
Hoy nos comportamos como turistas huevones. ¿ Nos estaremos
empezando a convertir en turista al que todo le resbala y nada le interesa mas
allá de una siesta y una buena comida?
Para empezar la hora de quedar….10:30 a.m. ya desayunados en
el hotel de los sobrinos. Nosotros estamos en la parte alta de la ciudad por lo
que siempre que salimos es cuesta a bajo. Visita rápida al mercado, gran
despliegue de frutas y verduras y muchas de ellas tropicales y asiáticas.
Magostín, rambutanes, maracuyas, carambolas etc. Los pescados tienen una
presentación mas basta que las pescaderías de valencia. Aquí tienen todos los
pescados amontonados y faltos de mimos.
Saliendo del mercado llegamos a la plaza de la libertad,
llena de edificios señoriales, con arquitectura decimonónica . Mientras leemos
sobre el paisaje citadino que nos rodea, Migue propone subirnos a un bus turístico para dar la vuelta
a la ciudad.
Las calles estrechas no ayudan a la fluidez del tráfico y si
encima vas sobre una bus de dos pisos y varios metros de longitud, la marcha es
lenta, que digo lenta, “tortugosa”.
Calles con comercios
de primeros de siglo´XX la mayoría y algunos de finales del XIX. Todo tiene
carácter y personalidad.
Al llegar cerca del río, nos bajamos y paseamos las riveras
en busca del restaurante que Eva proponía, Bacalahu. Buénisimo. Vinos blancos
de la zona de Trasosmontes, chips de pieles de bacalao tostado, un bacalo sobre
cama de patatinhas fritas y un plato de arroz con bacalao cocinado con vino blanco
que quitaba la cabeza. La emoción ha sido tal que se me olvidó la fotografía
hasta casi el final de la comida.
Antes de y después de
Visita a las bodegas Ferreira, sitas en un antiguo convento
en la zona de Vila Nova de Gaia seguida de cata de tres oportos. Uno de color ámbar
muy dulce, otro color cereza y por último un vintage de color muy oscuro que
podría servir de vino de mesa de cuerpo crecido, espeso y compacto.
La somnolencia
nos invade súbitamente por lo que los retiramos a sestear hasta la noche.
O Fado, nombre del restaurante al que vamos para deleitarnos
con los melancólicos cantos portugueses y su cocina. El menú ha consistido en
almejas en salsa verde…..9,5 sobre 10.
Luego Bacalao a la no se qué, llevaba aceitunas, pimientos y
alcaparras. Un pedazo alargado y grueso como el antebrazo de un adolescente.
Para terminar un arroz con vieiras y langostinos, de color rojizo y que llevaba
menta que le daba frescor y una especie no identificada que hacía que picara
ligeramente, dándole alegría al paladar y gloria a las papilas.



















Las piscinas das Mares, estan en Leça de Palmeira, Matosinhos y son diseños de Alvaro Siza Vieira.
ResponderEliminarEn la misma acera y unos trescientos metros al norte, se encuentra el restaurante Casa de Cha da Boa Nova, diseñado por el mismo arquitecto y con buena comida.
Este arquitecto es el mejor de Portugal y nació en Matosinhos.